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Bahia de valparaiso, desde Baron

La conformación urbana de Valparaíso ha estado siempre ligada a su borde costero. Sea por la estrechez de las áreas planas de la ciudad como por su condición portuaria, el borde costero se constituyó como un hecho urbano, un elemento determinante de la traza urbana de la ciudad. Su consolidación se logró en plenitud entre fines del siglo XIX y mediados del XX, a través de espacios públicos al servicio de la actividad económica y la intensa vida social del puerto.

A raíz de las necesidades de crecimiento de la actividad portuaria, Valparaíso fue perdiendo progresivamente estos espacios públicos principalmente a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Este fenómeno fue transformando poco a poco a la ciudad, desvinculándola de su borde costero. Quedaron así los habitantes como observadores de este proceso desde los miradores de sus cerros.

Aquellos espacios públicos costeros que se conservaron, como los entornos de las playas San Mateo y Las Torpederas y los acantilados de Playa Ancha, se fueron degradando. Reflejo de la declinación económica de la ciudad, terminaron prácticamente abandonados.

Dado que el desarrollo humano está ligado a las capacidades que tenemos de gozar en plenitud del lugar donde vivimos, de un tiempo a esta parte la suma de voluntades de autoridades y ciudadanos ha empezado a concretar anhelos que permitirán a Valparaíso la construcción de su propio destino. Esto en función de su herencia histórica y sus oportunidades de desarrollo en torno al turismo y la cultura. Uno de estos anhelos ha sido la recuperación del borde costero para los ciudadanos.

Desde el año 2000 el Ministerio de Obras Públicas, a través de sus direcciones de Vialidad, Obras Portuarias y Arquitectura, ha hecho importantes esfuerzos que apuntan al mejoramiento de la calidad de vida de los porteños y que han sido entregados a uso de la ciudadanía. En efecto, hace algún tiempo pensar en la recuperación del borde costero de Valparaíso parecía una utopía que difícilmente la ciudadanía pensaba que se haría realidad. Hoy, la ciudad puede gozar de espacios públicos de gran calidad. El Camino de la Pólvora y el Paseo Altamirano, ejecutado por la Dirección de Vialidad, es una obra vial financiada con recursos públicos sin comparaciones a nivel nacional por su envergadura y excelencia. Ella contó además con la colaboración de la Dirección de Arquitectura para el diseño de espacios públicos en el Paseo Altamirano y el Concurso de Obras de Arte para el mobiliario del tramo costero de esta obra de vialidad. La Dirección de Obras Portuarias aportó lo suyo con la construcción del Paseo Wheelright, recuperando un borde costero al que no tenía acceso la ciudadanía y teniendo especial cuidado con la integración de un monumento nacional con un avanzado grado de deterioro como la Tornamesa de Ferrocarriles. Estas iniciativas en la que ha participado el Ministerio de Obras Públicas a través de los aportes técnicos de sus diferentes direcciones suman cerca de diez kilómetros con miradores, ciclovías, playas y un gran potencial de desarrollo económico en torno al turismo y al esparcimiento.

Estas obras se suman a los aportes de la Empresa Portuaria de Valparaíso en el sector del Muelle Barón y de Merval en el tramo entre la Estación Barón y la Estación Puerto, conformando un paseo costero casi continuo a lo largo de todo el frente marítimo de Valparaíso. La suma de todas estas intervenciones, logradas a través de la voluntad, decisión y coordinación de diferentes organismos públicos ha permitido reconstruir el borde costero urbano de Valparaíso, integrándose en beneficio de ciudadanos cada vez más deseosos de espacios públicos que permitan mejorar su calidad de vida.

Estas intervenciones, aparentemente aisladas, han ido conformando un paseo casi continuo a lo largo de todo el frente marítimo de Valparaíso, reconstruyendo el borde costero urbano de la ciudad, con cerca de veinte kilómetros de recorrido. En la actualidad se pueden observar personas trotando, familias paseando y visitantes en lugares que hasta hace pocos años se encontraban profundamente deteriorados, como el Paseo Altamirano; que pertenecían a la actividad portuaria, como el Muelle Barón; o bien que no existían, como el Paseo Wheelwright y el Camino la Pólvora. Estos proyectos de diseños simples pero decididos, han generado espacios públicos de gran calidad, coherentes con el paisaje donde se sitúan, con sus usos actuales y con sus potenciales desarrollos futuros.

Consejo Nacional de la Cultura y Las Artes

¿Por qué han sido tan importantes estas intervenciones para Valparaíso? Además del significado histórico y urbano, existen razones íntimamente ligadas al destino de la ciudad que son importantes de destacar. La ciudad ha vivido profundas crisis económicas y sociales en los últimos cien años que, junto a la emigración de industrias y familias a otras ciudades de la zona central, fueron erosionando algunos de sus elementos esenciales de su identidad urbana.

La recuperación del borde costero ha permitido una prolongación del frente marítimo de la ciudad hacia norte y el sur, con incidencias directas e indirectas para su desarrollo. En el mediano plazo algunos efectos se observarán en el desarrollo inmobiliario y en la generación de nuevas actividades comerciales, principalmente asociadas a la actividad turística. Por lo pronto, la apertura del borde costero hacia el poniente, desde la Playa San Marcos hasta los acantilados de Playa Ancha, permitirán la recuperación de algunos sectores actualmente degradados. La valorización de la playa Las Torpederas y los terrenos que se encuentran en torno a ese sector, permitirán el repoblamiento del sector sur de la ciudad. Esto permitirá consolidar el Camino la Pólvora como una salida alternativa hacia la Ruta 68. En consecuencia, el aumento de flujo de habitantes y visitantes hará más atractivos algunos sectores del borde costero, que en la actualidad tienen un nivel de uso mínimo durante el año.

En el caso del Paseo Wheelwrigtht, su vinculación con el futuro proyecto Puerto Barón permitirá, por una parte, fortalecer su conectividad entre el nuevo proyecto y la Caleta Portales. Por otro lado, fortalecerá la creciente vinculación peatonal con sectores más alejados de la ciudad, como los cerros Placeres y Esperanza, lo que dinamizará un sector de la ciudad hasta hace poco destinado exclusivamente a la actividad portuaria.

Evidentemente, lo antes descrito no es sólo de la consolidación de una linealidad aislada. Cada fragmento tiene un correlato en la ciudad que le otorga identidad y que le permite situarse en el marco de un contexto urbano más complejo. Así como Playa Ancha se constituye en el respaldo del Paseo Altamirano y los cerros Placeres y Esperanza lo hacen hacia el Paseo Wheelwright, es el Área Histórica de la ciudad y algunos elementos distintivos de la traza urbana; como la secuencia de plazas que marcan el ritmo del Plan de Valparaíso, el eje de la Avenida Brasil y el encadenamiento de sus cerros; la que constituye el respaldo del tramo de borde costero con mayor intensidad de uso, actualmente portuario y próximamente inmobiliario -a través del proyecto Puerto Barón-.

plano_valpo1

Es un desafío importante de la ciudad evitar en este proceso la consolidación de unidades aisladas, en particular en el caso del proyecto Puerto Barón. En cambio, esta nueva realidad deberá orientarse a fortalecer la progresiva relación de la ciudad con su borde.

Los efectos antes descritos son importantes por el desarrollo económico que puedan generar, pero principalmente por la recuperación de un elemento esencial de su identidad. Una mayor intensidad de uso permitirá consolidar una apropiación funcional permanente por los ciudadanos. Si en el mediano plazo estos sectores puedan formar parte de los recorridos habituales de la ciudad, Valparaíso habrá conquistado plenamente su borde costero.

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7 Comments

  1. LOS BORDES COSTEROS.
    Los bordes costeros de ciudades y pueblos hacia nuestro mar, lagos y ríos y los accesos a nuestras montañas son una grave falencia de nuestra planificación urbana. Y no se trata necesariamente de grandes obras, sino de recuperar estos espacios para el uso de las personas, crear fajas de terreno suficientemente anchas para no estar haciendo luego costosas expropiaciones, para luego ir efectuando las obras necesarias en la medida de la existencia de recursos. Y esto debe hacerse en las ciudades y también desde que nace un pequeño villorrio en una alejada bahía, sin esperar que se convierta en una ciudad consolidada.

    Alejandro Jiménez Michaelis
    Mayo de 2009

  2. Juan Carlos ,me parece importante precisar que este interesante articulo está publicado en el nº 139 de la Revista del Colegio de Arquitectos recién lanzada en Abril 2009.

    • Marcelo: efectivamente una versión distinta del texto de Juan Carlos está en el último número de la revista del Colegio.
      Saludos cordiales
      arquitecturaMOP

  3. Estimado Juan Carlos.

    Es valorable todo lo realizado en cuanto a la recuperación de esos 20 kms contínuos de paseo.
    Esperamos surja pronto una solución al diseño del mercado de mariscos en Caleta Portales. Es increíble que durante tanto tiempo permanezca cerrada esa plataforma que aparentemente fue diseñada como mirador urbano. Quiza un cambio en su pavimento pudiese permitir dotar de mejor iluminación los recintos de venta de pescado y mariscos. Quisiera saber quién está encargado de tal diseño y quién es el responsable de que sea entregado finalmente a la comunidad para su uso.
    Otro tema es el de la Avenida Argentina. Me parece que sigue siendo el patio trasero de valparaíso, lo que contrasta con el hecho de ser la puerta de acceso a la ciudad, ya sea viniendo desde Santiago o desde Viña del Mar.

    Felicitaciones por lo realizado y suerte para todo lo que falta por hacer.

    PD: La solución planteada en el Muelle Barón, referida al uso de un deck de madera sobre la cubierta que protege los recintos inferiores podría ser también la solución a plantear en caleta Portales. Eso sí, sería recomendable utilizar planchas de policarbonato, como cubierta bajo la madera, para otorgar luz y calor al espacio inferior. La redistribución de los locatarios y un mejor diseño del pavimento también permitiría evitar la humedad y dotar de mejor ventilación a tales recintos.

    Saludos cordiales.

    Atte.-

    Juan Pablo Vargas
    Arqto.-

  4. Señores comentaristas.
    Sólo este post para manifestarles que todas las alabanzas que se inventen a favor del Mamut Plaza Barón son una PÉRDIDA DE TIEMPO, pues ya la gente se ha dado cuenta de que esto es una simple y vulgar RIFA de terrenos estatales para viviendas, con un proceso plagado de cochinadas de todas formas, tamaños y colores.
    La Bienal de Arquitectura, EN MASA, rechazó el megaproyecto, lo mismo que los portuarios, las universidades y la Cámara de Comercio; a esto súmese la oposición de organizaciones como Ciudadanos por Valparaíso y Comando de Defensa de la Ciudad Puerto y queda en evidencia que los tripartitos (EPV, la Muni y el Mamut) se quedan TOTALMENTE SOLOS, y de nada les servirá continuar el bombardeo en los medios de comunicación, un bombardeo PAGADO en donde uno puede decir lo que le venga en gana con tal de que pague.
    Lo mismo ocurre con las “encuestas” con muestras del UNO POR MIL y omitiendo las viviendas en el cuestionario.
    Invito a los lectores a visitar la columna “borde costero y puerto barón” de Plataforma Urbana, recientemente iniciada.

    Saludos.

    • Estimado Daniel: a propósito de tu comentario al artículo sobre el borde costero de Valparaíso, el espíritu que lo animó es valorar los 20 km. ya recuperados de borde costero de la ciudad, tanto hacia el norte (Paseo Wheelwright) como hacia el sur (Paseo Altamirano). Estos espacios públicos actualmente están en uso y le permiten a Valparaíso plantear su desarrollo futuro manteniendo su continuidad e intensificando su uso, lo que lleva a recuperar un elemento importante de la identidad de la ciudad.
      En el artículo se plantea que el proyecto Puerto Barón debe garantizar esa continuidad, pero sin pronunciarse sobre el proyecto mismo, que es materia de otro análisis en particular, el cual también corresponde a la comunidad, entre otros actores del desarrollo de la ciudad.

      Saludos

  5. Soy nacido, criado y educado en Valparaíso, de manera que – precisamente – hablo como integrante de la “comunidad”.

    No tengo nada contra el centro comercial que desea poner allí el grupo Plaza, ya que se trata de una CONCESIÓN, negocio que yo acepto y respeto sin condición.
    El problema grave es LA RIFA de lotes del borde costero para viviendas, que obstaculizaría para siempre el desarrollo portuario del sector, y eso sí que no me lo como ni con pebre.

    Quiten esa rifa inmunda y verán cómo el Mall Plaza puede ser un buen aporte.


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