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Cada vez que hablamos sobre Valparaíso lo hacemos peculiarmente desde nuestra experiencia, pues es sin duda una ciudad de la cual se puede hablar principalmente desde la experiencia, ya que no responde a una posibilidad de la iteración espacial y de extensión indeterminada en el paisaje, ideal para  las ciudades pensadas a través de la fundación española. Se trata por tanto de un laboratorio de experiencias espaciales que conlleva a encontrarse con una ciudad en la cual sorpresivamente acontece lo desconocido. Así el propio recorrer y permanecer en la ciudad dan pie al encuentro y, por esto, también el encuentro de un espacio público difuso. Por ello, los cánones de las ciudades del interior, basadas por el trazado de las Leyes de Indias, no vienen a custodiar, ni menos remediar y consolidar un espacio público inherente a esta ciudad. El significado entonces que adquiere la obra pública, radica en su delicada intervención en el trazado de la ciudad y en la cual toda infraestructura es esencialmente sensible con el crecimiento y consolidación del modo de habitar la ciudad. Las obras públicas deben ser abordadas con especial detención y estudio en Valparaíso, con el fin de que vengan a sostener y consolidar un valor reconocible por todos, un motor de identificación del habitante con la ciudad. Para ello es necesario tener en cuenta que la vida en los cerros, la vida en el plan y en el pie de cerro y fondo de quebrada, son unas vidas diversas y complejas.

bahia de valparaíso

SECTOR ALMENDRAL

Una de las complejidades mayores de Valparaíso se da ante la posibilidad de que esta ciudad sea vista de otra manera, por ejemplo, que esta ciudad sea vista como una ciudad-parque. Muchas ciudades en el mundo han tratado, y tratan, de sostener su vida entorno a un parque, los parques metropolitanos, los Central Parks o los parques que han conformado a ciudades como en Hangzhou, China, a orillas del Yangtze. Grandes extensiones de áreas verdes, cuidadas a tal extremo que conforman escenografías refinadas en donde se insertan los palacios y los templos o donde simplemente se abren espacios públicos de esparcimiento, donde poder pasear y pescar.

PLAZA OHIGGINS

Pareciera que a Valparaíso y más aún al Gran Valparaíso, le toca encontrarse con esta dimensión que permite a la ciudad encarar los próximos años y el rol que le toca vivir en el contexto de un país más complejo, más diverso y con una dinámica económica globalizada. Podríamos incluso plantear que el desarrollo de una ciudad parque en Chile, viene a innovar y despertar en la región un motor de desarrollo, turístico, ecológico y patrimonial, que envuelve a la ciudad y la abre a una región más extensa, que comprenda entonces varios municipios. Una ciudad-parque Valparaíso que está compuesta por los municipios de Valparaíso, Viña del Mar, Con-Con y Quintero. En donde la estructura concatenadora del espacio urbano es un parque que se extiende por las cimas y que se baja por las quebradas, uniendo corredores ecológicos y zonas de conservación.

La formación de arquitectos es una dedicación que se responsabiliza de potenciar el anhelo de construir sobre un horizonte ético las posibilidades futuras de nuestras ciudades. Por ello, una ocupación permanente es el hecho de consolidar pensamientos innovadores entorno a formas concretas y arraigadas de habitar de la ciudad. A una ciudad con pendiente como Valparaíso, se le pueden pensar muchas plazas, planas y allanadas, pero la expresión de su ciudadanía prefiere el asomo y el abalconamiento, las costaneras y los miradores. Un vínculo que diferencia con claridad el acto de subir con el acto de bajar y una relación clara con la grandeza de los tamaños geográficos, una relación visible con el océano, una relación con el continente y las grandes alturas, el Aconcagua, una relación con los acantilados del sur de la ciudad. Todas esas relaciones con grandes magnitudes, nos señalan un modo de abordar la grandeza. Pero Valparaíso no es Buenos Aires, en donde la grandeza se aborda con acciones urbanísticas radicales. La 9 de Julio y el Obelisco son un modo de encontrarse con la grandeza y lo directo que la ciudad plantea como modo de ser y hacerse capital. Pero para Valparaíso la grandeza de que hablamos no es con aquello que quiera vincularse con lo directo de un eje monumental, sino más bien con lo indirecto.

Las posibilidades que nos abren nuestras experiencias en Valparaíso señalan la posibilidad de este encuentro de la situación existente con aquello que se nos vuelve novedoso y desconocido. Esta es una relación con lo indirecto, con aquella posibilidad de renovar paso a paso a la ciudad entre lo conocido y lo desconocido que ella ofrece. Pareciera que esta dimensión de la que hablamos tiene directa relación con lo doméstico del espacio público. En donde el exterior de la casa es parte del interior de dominio que se entremezcla con el espacio de otros en lo común. Una constante vigilia de lo común desde el territorio de la casa. Es esa relación doméstica de que hablamos. La potencia de los umbrales y pórticos y de la pendiente.

Por otro lado las relaciones del puerto con la ciudad, la vida económica y legislativa que la ciudad tiene, junto con la vida universitaria cobran sentido y realidad urbana a partir de un franco desarrollo del esparcimiento y el ocio, como actividad vital para la ciudad y su ciudadanía. Por ello pensar en las áreas verdes, los parques y bosques como espacio público posibilitan el modo de reunir aquellas actividades que de pronto se ven inconexas.

croquis bn

La quietud silente de la subida y la exaltación y vociferación de la bajada. El plan de Valparaíso guarda así la nostalgia de los cerros y la nostalgia de los pueblos y ciudades del interior, con la excepción de su borde costero en donde aquella exaltación y quietud se conjugan en torno a la ola.

hacia wheelwright

Creo por ello que la obra pública tiene un rol importantísimo y trascendental en el desarrollo de esta ciudad, en la vigilia de este cuidado que trasciende al plano de la identificación ciudadana y a la valorización del patrimonio urbano de forma activa, que nos permite sostener la vida y sus vicisitudes, en torno a una realidad urbano-geográfica exigible para una ciudad contemporánea.

Jorge Ferrada Herrera

Doctor Arquitecto
Director del Centro de Estudios Patrimoniales
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
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One Comment

  1. Lamentablemente en general la obra pública desconoce variables locales de cada entorno urbano. Constituye, en conjunto con el aparato de reproducción del negocio inmobiliario, uno de los principales actores en el proceso de homogenización de las ciudades contemporáneas. Exceptuando por obras puntuales, de arquitectos puntuales (y en esto si hay un avance) en Chile existe una lógica de autoreproducción de los programas estatales, los que se consolidan y expanden su obra muy irreflexivamente. Auxiliados por el aparato privado quien es quien hoy planifica el territorio, realiza los Planes reguladores, Pladecos, planes maestros de proyectos emblémáticos… , el resultado es de una monotonía triste.


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