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ruben gonzalez

Osorno, comuna cabecera provincial y una de las ciudades con mayor porcentaje de áreas verdes por habitante en Chile y con la promesa de transformarse en una ciudad parque, hoy está ad portas de generar una subdivisión administrativa que sería nefasta para su futuro como entidad urbana. Se ha planteado la necesidad de que el sector de Rahue se separe administrativamente de Osorno, generando una nueva comuna.

aerea rahue-osorno[1]

Resulta legítimo que los habitantes de Rahue, una población muy ligada a su tierra y con una evidente identidad territorial, requieran de atención al déficit de infraestructura, servicios, equipamiento, así como una atención especial a su demanda de ser incorporados por la administración osornina en la dinámica de participación en la toma de decisiones territoriales. Esto es atendible e importante.

Actualmente este tipo de solicitaciones corresponden a un tema cada vez más común en Chile y no es un tema nuevo, tanto nivel regional como provincial. Vivimos una suerte de moda que busca la “independencia” y “fraccionamiento administrativo”, lo que obedece a la manifestación de demandas no satisfechas, sobretodo respecto la participación en una sociedad en la que el desarrollo de las identidades está en crisis. En muchos casos se utiliza justamente como soporte conceptual para las demandas de división, el discurso del desarrollo local, la descentralización y la democratización de la administración del territorio.

Sin embargo, este no es un tema únicamente político-administrativo ni de acceso a los recursos o identitario, sino también es un tema de desarrollo urbano, de modelo de ciudad y de administración del suelo urbano.

Existen muchas formas de manifestar la identidad, de preservarla y de fortalecerla, muchas formas de democratizar y descentralizar que no implican la generación de nuevas estructuras administrativas. Basta evaluar la concentración de riqueza y población (pobre y rica) en la Región Metropolitana y la baja distribución de la población en el resto del país subdividido administrativamente. La creencia que el fraccionamiento administrativo trae progreso o distribución o acceso a la riqueza es un mito. La superación de la pobreza con el desarrollo de Rahue, su mejora en el acceso a recursos y por tanto la solución a la sensación de estar postergados, no se superará siendo comuna. Será una comuna con la condición socioeconómica que actualmente tiene, eso no se modifica con cambios administrativos ya que obedece a dinámicas más complejas.

Ni Rahue ni Osorno se merecen la división administrativa, ello en tanto la solución sería más un problema a largo plazo que una solución real a las demandas de los habitantes. Me explico:

Osorno (con Rahue) constituye una unidad funcional urbana en la que coexisten funciones urbanas, relaciones sociales, laborales, económicas, de transporte. Es esta unidad funcional la que establece relaciones con su medio ambiente circundante, de consumo de recursos, producción de desechos y en su interior de producción de materia e información, así como genera en su funcionamiento consumo de suelo y densificación del espacio ya usado. Es a esto a lo que en ecología urbana se le llama el metabolismo urbano. Este metabolismo urbano es comparable a la producción de nuestro cuerpo, que consume alimentos y desecha productos para que una persona pueda vivir y desarrollarse.

Actualmente esa unidad funcional es coincidente con una unidad administrativa urbana, el municipio. Es el municipio la entidad que regula esos comportamientos de consumo de recursos, de producción de desechos y de manejo de información al interior del sistema ciudad. A la urbanización de la actual ciudad de Osorno le corresponde una unidad administrativa de ese territorio, lo que es comparable con el sistema nervioso en el cuerpo humano puesto como ejemplo. Sin caer en el simplismo de la comparación con los sistemas biológicos, actualmente a Osorno como unidad territorial le corresponde un solo sistema de dirección o sistema nervioso.

Esa concordancia es un activo importante para operar y utilizar los recursos para el logro de una entidad urbana sostenible o sustentable en el tiempo y para el logro de la adecuada interrelación entre los distintos subsistemas de la ciudad.

Al fraccionar esa unidad administrativa interdependiente, concordante con la unidad funcional urbana (como si dos células se dividieran) se alteran las tasas de consumo de recursos y de producción de desechos, se alteran las dinámicas de crecimiento en superficie y densificación de la unidad original, al tiempo de dificultar la coordinación de ambas para el logro de un funcionamiento coherente.

El resultado es competencia de ambas unidades administrativas nuevas por captación de inversiones, recursos, por un espacio para arrojar sus desechos y esa competencia se manifiesta en la especulación sobre el suelo. Esa especulación sobre el suelo desencadena el crecimiento urbano y generalmente este se manifiesta en Chile en bajas densidades habitacionales.

El resultado es un crecimiento especulativo en el que es la propia división administrativa la que eventualmente puede generar formas de sustitución y pérdida de las identidades locales producto de cambios en la estructura de la ciudad o dinámicas inmobiliarias no deseadas, no controladas y, peor, no planificadas adecuadamente. Es la propia división administrativa la que podría generar un incremento en los índices de segregación socio-espacial que hoy ya es posible visualizar en el Osorno integrado.

Las comunas buscan crecer y captar proyectos de inversión y la oferta de esos proyectos se encuentra supeditada a las conductas de un mercado de tipo aspiracional. Cuando dos sectores de una unidad territorial compiten ya no reguladas por una unidad administrativa y política única -que pueda mediante la equitativa repartición de la oferta urbana equiparar diferencias en la accesibilidad a la oferta urbana y por tanto redistribuir las tendencias de segregación socio-espacial tan propias de las ciudades chilenas- el resultado es bipolaridad, competencia, separación, independencia, duplicación de funciones.

Para que existan entidades urbanas con comunas coordinadas, se requiere implementar institucionalidades territoriales mayores -como las intendencias– pero con atribuciones fuertes de gestión y con capacidades amplias en el manejo y articulación integral de los territorios comunales que regulen. Actualmente en Chile resulta difícil para las autoridades de nivel regional o provincial la coordinación de las entidades urbanas menores y la regulación de un funcionamiento integrado. La figura de un alcalde mayor en Chile no existe, menos aún asociada a una capacidad de gestión importante, como sucede en países en donde sus ciudades se estructuran con municipios pequeños. De seguir ese modelo haría falta abrir un debate sobre la administración de los territorios que toman otra escala. Mucho del fracaso territorial que es el Área Metropolitana de Santiago, se debe a la nula coordinación intercomunal, capaz de equilibrar las tan desequilibradas tendencias de esa ciudad bipolar.

¿Acaso Rahue al declararse comuna no definiría una nueva área de extensión urbana para regular sus propias tendencias de crecimiento? El gran ganador de este proceso es el especulador inmobiliario y el gran perdedor son los habitantes futuros, los que asistirán a un innecesario proceso de mayor crecimiento urbano. La dinámica por la captación de inversiones no es sinónimo de progreso, muchas veces significa la disminución de la propia organización de los sistemas urbanos en su interior, como sucede con los procesos de periurbanización. Osorno dispone actualmente en su radio intraurbano de mucho suelo disponible.

Una cosa es que la creación de una comuna nueva sea viable y otra distinta es que sea pertinente para el desarrollo y calidad de vida de osorninos y rahuinos y sobretodo para la entidad urbana resultante, que en este caso sería una entidad dirigida por dos administraciones diferentes. Este cambio significaría una aceleración del proceso de transformación de Osorno en un área metropolitana , ya que aceleraría su crecimiento en superficie y posteriormente su número de habitantes.

 

Todas las recomendaciones que hace planificación verde del territorio, indican que se requiere pensar las entidades urbanas como un ecosistema urbano integrado al territorio que le da soporte, en este caso es justamente ese paisaje, el río, lo que separa a Rahue de Osorno, aquello que es menester integrar a la planificación física y administrativa de un Osorno integrado. Este espacio público, genera una plataforma de posibilidades interesantes para el diseño urbano de Osorno de las próximas décadas.

Hoy se requiere abordar esta alternativa como un asunto técnico y no únicamente político, ya que la división administrativa constituye un riesgo para el futuro crecimiento adecuado de ambas unidades urbanas. La subdivisión de la estructura administrativa territorial para la provincia de Osorno es un mal negocio a largo plazo, ya que la división comunal genera dificultad en la administración, dificultad en la articulación de iniciativas, competencia por la captación del desarrollo inmobiliario, en donde el único que gana es el actor privado inmobiliario, que lucra a costa de la competencia por la captación en la inversión en las comunas.

Sólo imaginemos cuanto costaría llegar a acuerdos entre municipios para construir nuevos puentes o definir un tratamiento paisajístico digno en ambas riberas de aquel espacio, el río Rahue, que une lo que hoy está a punto de ser dividido.
lo que no se une se separa

Rubén González Aguayo es arquitecto de la Universidad de Chile, candidato a Magister en Urbanismo de la misma universidad y académico del Departamento de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Los Lagos en Osorno

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2 Comments

  1. Lindo discurso de copy paste con muchas certezas y desaciertos que denotan un conocimiento de los fenómenos urbanos, sin embargo carente de un acercamiento real y certero del caso puntual.
    El crecimiento especulativo se inició hace decadas en el sector aludido.

    “Una cosa es que la creación de una comuna nueva sea viable y otra distinta es que sea pertinente para el desarrollo y calidad de vida de osorninos y rahuinos”

    Desarrollo y calidad de vida es justamente una de las consecuencias negativas que históricamente se ha observado y que marcan una diferencia clara y tajante desde sus inicios.

    “Es la propia división administrativa la que podría generar un incremento en los índices de segregación socio-espacial que hoy ya es posible visualizar en el Osorno integrado”.

    Este tipo de afirmaciones delatan un desconocimiento de las raices profundas, Rahue es actualmente la cola del León. Hablar de segregación socio-espacial en el Osorno integrado, es una contradicción, porque precisamente ocurre lo contrario.

    “Sólo imaginemos cuanto costaría llegar a acuerdos entre municipios para construir nuevos puentes o definir un tratamiento paisajístico digno en ambas riberas de aquel espacio, el río Rahue, que une lo que hoy está a punto de ser dividido.”

    Porque no imaginar cuantos nuevos puentes podrian generar?, que ocurriría al definir un tratamiento paisajístico común sin tener que sacrificar el siempre escaso presupuesto, incorporando a los “malvados” especuladores e inversionistas privados.

    Por último lo que une a ambas estructuras urbanas es el río, pero también es quien otorga identidad propia a cada una de las partes.

    “Dotar de una administración propia a un sector postergado también es una oportunidad, quizás sería interesante leer un articulo con un “cambio de suich” a veces hace bien ver las oportunidades en vez del problema, creatividad le dicen…

  2. Osorno y Rahue no coexisten en la realidad, la petición de independencia o separación como la llamas, no tiene origen principalmente en razones económicas y ello amigo mío es el primer punto a analizar.
    El anhelo se basa en la necesidad imperiosa que muestra Rahue de levantar su propio proyecto comunitario, pues se aleja estrepitosamente de la “seudo identidad” que ostentan los grupos de poder en Osorno y con la que Rahue no se siente interpretado ni considerado. Se habla de una cultura de vacas y rodeos, es más se dice que una de las razones por las cuales Rahue no tiene identidad es por su escasa presencia en los grupos de poder político, es decir concejales o parlamentarios.
    Entonces es posible que el temor se funde en el temor de que el sector menos acaudalado de la ciudad detente el poder y abandone el servilismo al que ha estado sujeto luego de perder la calidad de comuna en 1927.
    Finalmente la distribución arquitectónica, espacial el desarrollo de la civilidad dentro de espacios y formulas de convivencia determinadas son disímiles unas de otras, si comparas Osorno con Rahue, se rompe la estructura con la que inicias el discurso, teniendo el río cono referente natural establecido desde el Tratado de Las Canoas.
    Finalmente asegurar que el municipio osornino es aquella “equilibrada unida funcional” que administra omnipresente el sistema de regulación rahuina, es la muestra absoluta que necesitas trabajo en terreno.
    No es lo mismo ser osornino que rahuino tanto en la teoría como en la práctica y un perceptivo arquitecto debe sentirlo y entenderlo como enseñanza de vida, por ello Rahue será comuna, pues es una recuperación histórica y ello no da pie a explicaciones demagógicas y de escritorio.


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